Bueno, por donde comenzar... alcanzar algo, una meta, un sueño, eso es lo que sentí. Sentí que comenzaba algo nuevo. Sentí que a partir de ese momento ya no habían errores, solo meras decisiones. Sentí por primera vez después de mucho tiempo que empezaba a subir.
Roma, me encontró con lágrimas en los ojos ya que me había costado mucho llegar.
Recuerdo que pasaba horas en el trabajo mirando a través de google maps la urbanización romana. Esas calles que databan de casi 3 milenios. Miraba y miraba pensando que era algo muy lejano, literalmente un sueño, un anhelo.
Pasé solo 3 días allí, visité basílicas, el Centro Histórico, el Coliseo, la Fuente de Trevi, el Museo Da Vinci, etc. En fin, quedé impactado. Lo loco que tiene Roma es que caminas por cualquier calle y te encontras con construcciones de miles de años en el medio de todo. Para que te des una idea, el segundo día decidí ir a visitar el Panteón (uno de mis sueños de chico), quedaba a solo 10 cuadras del Hostel donde me hospedaba... tardé 2 horas en llegar ya que me frenaba cada 2 minutos a sacar fotos pero principalmente a admirar todos esos edificios con sus grandes columnas, esas construcciones milenarias que se mezclaban con el paisaje a mi alrededor. Algo literalmente fuera de mi entendimiento. Algo que nunca había visto. Hubo un momento que estaba caminando y sin darme cuenta (estaba demasiado colgado) me metí en una zona que estaba protegida y vallada (Mercati di Traiano). Me empezaron a gritar en italiano, más bien a putearme, pidiéndome que salga de ahí jajaja. Es que cuesta tanto prestar atención a la señales cuando estas tan enceguecido. Cuando pensas que ya nada te puede sorprender caminas una cuadra más y te caés de culo. Literalmente de la san puta.
Ya que iba a estar 3 días solamente decidí comer bien a lo gordo, bien a lo italiano. Fui a comer a un restaurant bien en el centro y terminé explotado. Obviamente me pedí lasagna el primer día y pizza el segundo. Me dieron de entrada un tostado gigante, luego como primer plato una cantidad inconmensurable de fideos con una salsa zarpada en rica, el segundo plato fue muy tranqui... una porción generosa de lasagna que con solo mirarla ya engordabas 5 kilos. Por las dudas pedí el postre para no quedar como un maleducado (tiramisù). y no podía faltar el gran final... ristretto y dopo un limoncello. Me fui rodando del Restaurante y en las 3 cuadras que me tomaba llegar casi muero de un paro cardíaco. Una completa delicia, no hay palabras que puedan describir el sabor de la comida. Tremendo!!
Bueno, mas allá de la comida solo les puedo decir que la ciudad al ser reconstruida tantas veces es un laberinto. El 3er día tomé el coraje y salí sin GPS... bad idea. Me perdí y me costó un huevo llegar al hostel. No solo porque no me acordaba la calle del hostel sino porque ni si quiera recordaba el nombre del mismo... un pelotudo. Pero lo logré, me tomó unas horas pero finalmente llegué.
Roma es un lugar que vale la pena conocer, yo diría que en un mes llegas a ver el 30%. Es gigante y sobre todo hermoso. Yo particularmente me saqué los auriculares y hasta los lentes de sol, sólo para poder tener todos los sentidos al mango y disfrutar de viajar en el tiempo al menos por 3 días.
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Mercati di Traiani |